En la región central del estado, con gran densidad de población y particulares condiciones topográficas, es donde más ocurren pérdidas de vidas.
Los 700 kilómetros de costa e innumerables asentamientos poblacionales de elevada marginación en zonas de altísimo riesgo por la probabilidad de inundaciones y deslaves forman un escenario en el que resulta difícil vaticinar con pre- cisión un comportamiento climático cada vez más errático a fin de prever desgracias humanas y pérdidas materiales.
Casi cada año en la temporada de lluvias, poblaciones asentadas en laderas de cerros son dañadas por deslaves ocasionados por la intensidad pluvial y la falta de infraestructura pública; además, naturalmente, de la ausencia de inversión en programas de prevención y de reubicación de viviendas en zonas de alto riesgo.
Desde el gobierno de Miguel Alemán Velasco se dio a conocer que en Veracruz se cuenta con un atlas de riesgo, una suerte de mapeo de las regiones del estado altamente susceptibles de enfrentar accidentes, provocados no sólo por la actividad industrial y petrolera, sino en particular por la topografía de una entidad por la que pasa la tercera parte de los escurrimientos naturales del país.
Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2015/09/20/opinion/026o1est
