La presión económica sobre el cuerpo social disminuye; la evolución es satisfactoria.
Por otra parte, para recuperar estabilidad social sería necesario compensar la caída del empleo y de las rentas con programas de apoyo.
Hay menos desahucios, probablemente también porque las entidades bancarias han entendido que el coste público de una expulsión es superior al beneficio que se obtiene con refinanciación o renegociación.
Las estadísticas de desahucios, concursos y despidos reflejan una desaceleración lógica de los conflictos judiciales asociados a un empeoramiento de las condiciones económicas.
Pero está descendiendo el número de desahucios (técnicamente, los lanzamientos,el paso previo al desahucio, han caído el 1,1%), los concursos de acreedores y las demandas por despido.
Fuente: http://elpais.com/elpais/2016/03/06/opinion/1457277775_172200.html
