Quienes sean puestos en libertad dejarán de cumplir con una media de unos dos años de su condena.
La liberación de reos de prisiones federales será la mayor llevada a cabo de una vez en la historia reciente de EE UU.
Con uno de cada 99 norteamericanos entre rejas, era necesaria una aproximación nueva a la justicia criminal referente al tráfico de drogas.
Unos dos tercios de los presos pasarán a vivir en arresto domiciliario o centros de reinserción antes de ser puestos en libertad vigilada.
En abril de 2014, la Comisión Sentenciadora de EE UU, agencia independiente que dicta las políticas penales para crímenes federales, decidió reducir las penas para los delitos no violentos relacionados con las drogas.
Fuente: http://elpais.com/internacional/2015/10/07/actualidad/1444239730_353661.html
