Trabajo de restauración en la Biblioteca Nacional argentina.
Los primeros mapas que pueden encontrarse aquí se remontan al siglo XVIII.
Está anotado, de una manera casi obsesiva, las veces que la llama día por día, durante 2 años y medio», cuenta Álvarez.
También se conservan ahí algunos de los primeros libros impresos en Argentina, como un Vocabulario de la lengua guaraní, de 1772, procedente de una misión jesuítica del norte del país.
Una bala perdida en una publicación periódica, el amorío telefónico que Jorge Luis Borges mantuvo durante más de dos años con una mujer, mapas que borraron la presencia indígena en el país y el fantasma de Evita Perón son algunos de los secretos ocultos en la cara invisible de la Biblioteca Nacional de Argentina.
Fuente: http://elpais.com/cultura/2016/10/07/actualidad/1475870039_178392.html
