El problema son los individuos situados alrededor del punto B, el “cuello del elefante”.
Beneficiarse de la globalización requiere poder competir en valor añadido, en diferenciación de producto, en tecnología.
El gráfico clave, que presentamos más abajo, tiene una vaga forma de elefante.
Surge de ordenar a la población global de menores ingresos a mayores ingresos por “percentiles”, y determinar el cambio de los ingresos reales de ese percentil.
La promesa implícita que se les hizo a estos ciudadanos, que la globalización, la liberalización comercial, el mercado único europeo, etc.
Fuente: http://elpais.com/economia/2016/07/21/actualidad/1469113402_924600.html
