Su primer desafío parece ser obligar a Dilma a cambiar el modelo económico.
Quienes conocen la fuerza de la autoestima de Lula saben que Lula será un líder que, si fuera necesario, “morirá matando”, como ha confesado uno de sus amigos más estrechos.
Algunos analistas han escrito que Lula no ha esperado al 2018 para intentar volver a la Presidencia.
Su órdago es arriesgado y peligroso, un desafío que nadie, hoy, es capaz de profetizar adónde puede llevarle a él y al país.
Ya lo había anunciado él mismo: “Se acabó el Lula paz y amor”.
Fuente: http://elpais.com/internacional/2016/03/16/america/1458156156_233401.html
