Los frailes simularon que creían estas conversiones milagrosas y las autoridades simularon que les creían a los frailes.
Las revelaciones hubieran hecho tambalear a un régimen en un país con instituciones, pero todo el enorme aparato político y administrativo de México es de mentiras.
La simulación es mucho más vieja: en el siglo XVI los indígenas, amenazados de muerte, se convirtieron masivamente al catolicismo.
La mentira es la forma usual como los políticos se dirigen a nosotros y como nosotros nos dirigimos a nuestros compatriotas.
El régimen mantiene la contradicción con la realidad real, lo que progresivamente se vuelve intolerable.
Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2015/09/13/opinion/013o1pol
