El problema petrolero de México es que se agotó el modelo de financiamiento del Estado, sostenido en los ingresos derivados de Pemex.
Los ingresos petroleros del sector público se componen de los que recibe Pemex y los del gobierno federal (transferencias ordinarias al Fondo Mexicano del Petróleo e ISR petrolero).
Los ingresos petroleros del sector público sobre los ingresos totales pasaron de 29 a 21 por ciento, y los del gobierno federal de 19 a 12 por ciento.
El arreglo fiscal respecto del petróleo es complejo, como es, igualmente, toda la estructura de gestión del sector energético del país.
De la mayor parte de ellas y por décadas hay poco que recordar en cuanto a su eficacia y trascendencia.
Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2016/02/15/opinion/027a1eco
