El fármaco que mató a Prince de sobredosis no tiene olor y resulta entre 25 y 50 veces más potente que la heroína.
El fentanyl, además, resulta entre 50 y 100 veces más potente que la morfina, según el Centro para la Prevención y Control de las Enfermedades.
El fallecimiento pone sobre la mesa uno de los ángulos de la epidemia de heroína que castiga a Estados Unidos, el uso excesivo de opiáceos.
Muchos adictos, además, lo mezclan con la propia heroína para aumentar sus efectos de forma completamente kamikaze.
Va en alza su consumo legal -en 2014 se prescribió 6,6 millones de veces- y también el ilegal.
Fuente: http://elpais.com/internacional/2016/06/02/estados_unidos/1464902992_250172.html
