Ahora: el periodismo cambia las cosas a un ritmo completamente inmoral, completamente indecente.
También digo: el día en que deje de creer que el periodismo cambia las cosas, dejo este oficio.
Volver a trabajar en un periódico, ser esclavo del día a día más brutal en diarios mediocres como los de Centroamérica, a ser esclavo de la cuenta bancaria como lo son los freelance.
Los más cercanos: las masacres policiales en El Salvador, las pandillas en ese país, la cobertura que dedicamos a la corrupción.
Como yo soy bastante pesimista, y no soy el ser más emotivo del mundo, me congelo aún más en esa situación.
Fuente original: “El periodismo cambia las cosas a un ritmo inmoral” | Cultura | EL PAÍS
