Un punto importante: el subidón del corredor y el del consumidor de marihuana no son comparables.
Durante décadas se pensó que las responsables de este “subidón” son las hormonas, antidepresivos naturales del cuerpo.
Y no es solo cosa de humanos, pues los perros, otro animal hecho para correr largas distancias, también los segregan tras el ejercicio.
En la segunda parte de su estudio, Fuss usó roedores transgénicos que son inmunes a los efectos de los endocanabinoides.
Pero por otro, durante milenios, correr largas distancias detrás de una presa hasta agotarla era la diferencia entre un humano vivo y otro muerto.
Fuente: http://elpais.com/elpais/2015/10/09/ciencia/1444411531_038312.html
