Nadie se rinde del todo en los barrios pobres de Rosario, acostumbrados a luchar, pero el miedo atraviesa todas las conversaciones.
Aquí todo el mundo tiene miedo, el narco manda.
“En esta zona es fácil escuchar tiros dos veces por semana”, explica con una sonrisa Florencia Maggi, 35 años, profesora y líder del proyecto.
Toda la guerra se produce dentro de los propios barrios, son pobres matando a pobres.
Pero hay mucho miedo”, explica Juan en su casa de ladrillo y chapa, casi metida en la villa.
Fuente: http://elpais.com/internacional/2015/10/09/actualidad/1444347072_524862.html
