Así, El regalo parte del rencuentro casual entre Simon (Jason Bateman), un ejecutivo exitoso, y Gordon (Edgerton mismo), que fueron compañeros en la prepa.
Pronto, el segundo se aparece continuamente en el lujoso hogar hollywoodense del segundo para ofrecer regalos y amistad.
Sin aparecer mucho tiempo en pantalla, Edgerton encarna con acierto a un personaje entre lastimoso y temible.
Son esas películas paranoicas en que un personaje perturbado se inmiscuye en la vida de una persona o una pareja, con consecuencias funestas.
Uno empieza a sospechar la aplicación de la consabida fórmula cuando Edgerton nos cambia la jugada en la línea.
Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2015/10/10/opinion/a10a1esp
