En Angola, por ejemplo, cuando el índice de violencia según la FAO era del 0,27, el porcentaje de hambrientos era del 14,2%; y cuando la violencia subió al 2,1, los hambrientos suponían el 63%.
Que la falta de comida o de dinero para pagarla puede ayudar a prender la mecha del enfrentamiento no es una novedad.
Pero restablecer y mejorar el acceso al alimento no solo sirve para evitar que los acuerdos salten por los aires, sino que, según Hendrix, puede ayudar a construir una paz más duradera.
Garantizar el alimento y los medios de subsistencia tras un conflicto puede ayudar a construir una paz duraderaAdemás de prevenir las heridas y de intentar curarlas una vez abiertas, después hay que ayudar que cicatricen.
Y funcionan, según el estudio Dividendos de paz y más allá, de la profesora de la universidad neoyorquina The New School, Erin McCandless.
Fuente: http://elpais.com/elpais/2016/04/01/planeta_futuro/1459514699_155129.html
