Por ÁNGELA MOLINA
Aquella fue la revolución del arte, y se produjo en el camino hacia esa utopía que proclama que la misión del artista es indagar en lo absoluto, pero ese absoluto, a diferencia de las “composiciones” de Mondrian, debía habitar en lo cotidiano».
El zen de lo común»Puede que Allan Kaprow no haya sido el gran teórico del cambio de paradigma del arte de mediados del siglo XX, a la altura de Merleau-Ponty, Debord o Steinberg, pero este alumno aventajado de Meyer Schapiro, especialista en Mondrian, admirador de John Cage e inventor de los happenings, demostró tener una intuición y un poder premonitorio extraordinarios.
En 1958, dos años después de la muerte de Jackson Pollock, teorizó sobre su legado en un artículo que superó las interpretaciones del academicismo más montaraz y con él fue capaz de responder a la cuestión de qué hacer a partir de la catástrofe que había llevado al lienzo a deshilacharse y autodestruirse en su entorno y más allá: el infinito de nuestras vidas.
Fuente: http://elpais.com/elpais/2016/09/15/fotorrelato/1473935155_151950.html
