Fracking “Sustentable”: El mito que hipoteca el agua
Bajo el discurso de la soberanía energética se oculta un proceso extractivo que consume millones de litros de agua y contamina de forma irreversible los territorios.
Redacción Pagina3.mx
Con información de Pie de Página
En el escenario político actual, la «soberanía energética» se ha convertido en la palabra mágica para justificar megaproyectos. Sin embargo, en el caso de la fracturación hidráulica o fracking, este concepto se desmorona frente a la evidencia técnica y social. No puede haber soberanía si para obtener gas se destruye el recurso más básico para la vida: el agua.
1. El oximorón de la sustentabilidad
Hablar de fracking sustentable es una contradicción. El proceso consiste en perforar pozos verticales y luego horizontales para inyectar agua a presión. Pero no es agua simple; es un cóctel químico letal.
Consumo por pozo
29,000,000Litros de agua dulce que dejan de ser aptos para consumo humano.
Sustancias químicas
600+Aditivos, muchos de ellos cancerígenos, usados en cada fracturación.
El agua de retorno o flowback que regresa a la superficie está cargada de metales pesados y elementos radiactivos que se encontraban en el subsuelo. Su tratamiento es tan costoso que la industria suele optar por «pozos de letrina», inyectándola de nuevo en la tierra y provocando sismicidad inducida.
«La soberanía energética no puede construirse sobre la destrucción de la soberanía alimentaria.»
— Análisis de Territorio y Energía
3. Los Impactos en el Territorio
Aunque Oaxaca ha resistido con éxito la minería a cielo abierto, el avance de la frontera de hidrocarburos en cuencas compartidas amenaza nuestra estabilidad. Las emisiones de metano asociadas al fracking son 80 veces más potentes que el CO2, acelerando el cambio climático que ya golpea nuestras cosechas.
Escasez Hídrica: Competencia directa por el agua en zonas de riego campesino.
Salud Pública: Incremento documentado en enfermedades respiratorias y de la piel en comunidades cercanas.
Dependencia: La tecnología para el fracking es extranjera, lo que anula cualquier intento de independencia real.
Conclusión Editorial
Desde Pagina3.mx, sostenemos que la transición energética debe ser justa. No basta con cambiar el discurso; hay que cambiar las prácticas. La verdadera soberanía energética empieza por la eficiencia, el respeto a la consulta de los pueblos y, sobre todo, la protección absoluta del ciclo del agua.
