Nada más la diferencia de actitud de Francisco, que la propia Mary Gordon señala, representa una transformación del papado mucho más profunda de lo que ella está dispuesta a admitir.
No obstante, la recuperación del mensaje original de la Iglesia, que Francisco nos recordó cuando a una pregunta respecto a los homosexuales respondió: ¿Y quién soy yo para juzgar?
Francisco no es feminista, dice Gordon.
Creo que es mucho más importante que el papa Francisco haya reconocido el dolor y los dilemas morales y emotivos que enfrentan las mujeres que se ven obligadas a interrumpir un embarazo, por las razones que sea.
Ve en Francisco sobre todo el reintérprete, mejor dicho, el curador del catolicismo como un mensaje de compasión y ya no como sinónimo de censura y de condena de la flaqueza humana.
Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2015/09/24/opinion/019a1pol
