Ninguna de las voces críticas se ha manifestado por reducir las atribuciones legales de la institución; se pide, simplemente, que ésta ponga un alto al derroche y a la frivolidad, especialmente en momentos en que la mayor parte de la sociedad ha visto reducidos sus niveles de vida por la difícil circunstancia económica por la que atraviesa el país.
El presidente de la Comisión de Fiscalización del Instituto Nacional Electoral (INE), Ciro Murayama, afirmó ayer, en respuesta a las críticas por el elevadísimo presupuesto que se otorgó a sí misma esa institución, que si se desea hacerla más ligera debería ser mediante una reforma constitucional y no por la puerta de atrás del recorte ciego .
Como elementos de contexto a tal declaración debe recordarse que, según el Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales (Inai), el INE es, en gasto por empleado, el más oneroso de los organismos autónomos, con 102 pesos por trabajador, frente, por ejemplo, a los 12.11 pesos per cápita de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH).
El proyecto de presupuesto para 2016 aprobado por el INE asciende a 15 mil 473 millones de pesos –cantidad que excede en más de 2 mil millones de pesos al que se ejercerá este 2015, pese a que el próximo año no habrá elecciones federales– y parte de este monto se explica por gastos difícilmente justificables, como la inversión de 20 millones 300 mil pesos en una sala de prensa que funcionó únicamente nueve días.
Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2015/09/23/opinion/002a1edi
