La duda –en Roma y en Bruselas– es si será suficiente dada la enorme cartera de créditos dudosos y morosos, unos 350.000 millones de euros, el 17% del total.
El propósito es ayudar a los bancos italianos en dificultades sin recurrir al dinero público.
Aunque el plan no ha sido discutido con Vestager, según fuentes europeas.
En enero ya contaron con el visto bueno de la Comisión; queda por ver si esta vez Bruselas tiene algo que decir ante una participación indirecta del sector público que se eleva a un 20%.
El mecanismo, un fondo de inversión alternativo que se llamará Atlante, como el titán al que Zeus encargó sostener los pilares de la Tierra, y que dependerá de la sociedad de gestión de activos Quaestio Capital Management.
Fuente: http://elpais.com/economia/2016/04/12/actualidad/1460461258_441835.html
