El que estaba llamado a ser el juicio del siglo en Turquía no ha podido tener un final más decepcionante para las expectativas levantadas en su inicio.
Además, los acusados fueron condenados sobre la base de “pruebas falsas”, “escuchas ilegales” o declaraciones de testigos cuya identidad no ha podido ser establecida.
En lo que es, de momento, la última palabra de este macropoceso, el Supremo de Turquía sentencia que “no hay una organización terrorista denominada Ergenekon”, ni se han aportado pruebas que apoyen su existencia.
Los lazos entre los islamistas turcos y esta cofradía religiosa se rompieron cuando fiscales gülenistas iniciaron una investigación sobre diversas tramas de corrupción en el entorno de Erdogan.
Y así ha sido.
Fuente: http://elpais.com/internacional/2016/04/21/actualidad/1461241902_607913.html
