El corazón necesita sangre, los pulmones aire, la boca saliva, los músculos movimiento, el cerebro cambio y la mente belleza.
La belleza empieza en lo esperado, en lo ya percibido, conocido o intuido, de ahí el atractivo irresistible de una belleza improbable.
No hay belleza sin reglas y, sobre todo, no hay nueva belleza sin reglas que romper.
Y atención porque, una vez dotados de la emoción estética, ya estamos preparados para percibir la belleza de lo inteligible y la belleza de lo moral.
Una belleza está muerta cuando es incapaz de evocar ulterior belleza.
Fuente: http://elpais.com/cultura/2016/03/08/babelia/1457437733_896292.html
