La singularidad del cerdo mangalica, conocido de forma coloquial como cerdo-oveja, evitó su desaparición.
Aunque fue complicado comprar las 160 cabezas de animales, la empresa segoviana se hizo con todas ellas y desde entonces mantiene su crianza en granjas de Hungría.
La marca, propiedad de la compañía Jamones Segovia, comercializa los productos hechos con jamón de esta raza de cerdo.
Los mangalica son cerdos domésticos, aunque cubiertos de una gruesa capa de pelo que, en apariencia, se asemeja a la lana.
No se trata de una mutación genética creada en un laboratorio, sino de una raza autóctona que reinó en el Imperio austrohúngaro.
Fuente: http://verne.elpais.com/verne/2016/03/03/articulo/1456996262_234547.html
