Según Berta Zúñiga el asesinato quedará impune y reclama que “la justicia verdadera es desmontar la estructura criminal que la mató”.
“Berta Cáceres no murió, se multiplicó” es el grito que aparece en pancartas y pegatinas y corre de boca en boca entre activistas y defensores de los Derechos Humanos en recuerdo de la ecologista asesinada a tiros en marzo.
La frase, sin embargo, toma una dimensión más poderosa cuando quien la pronuncia es su hija, Berta Zúñiga Cáceres, de 25 años, heredera de la batalla de su madre contra la compañía hidroeléctrica DESA y una de las voces que se elevan contra la supuesta impunidad cobijada por las autoridades hondureñas.
Según la organización Global Witness en el último año en el mundo hubo 185 asesinatos de ecologistas, de ellos, 122 cometidos en América latina.
Su hija señala directamente al estado hondureño e insistió en que sea condenado “por todo lo que tuvo que pasar antes de ser asesinada”.
Fuente: http://elpais.com/internacional/2016/09/09/actualidad/1473387455_152476.html
