Luciana AUDIFFRED
Oaxaca de Juárez, 4 de marzo de 2025. Un día caluroso e iluminado que contrasta con el dolor de sus habitantes, cientos de personas se congregaron en la Fuente de las Ocho Regiones para marchar hacia el Palacio de Gobierno.
La consigna era clara: exigir la aparición con vida de Sandra Domínguez Estéfana, activista desaparecida hace cinco meses, y demandar justicia en un estado donde las desapariciones, especialmente de mujeres, se han convertido en una trágica cotidianidad.
La marcha, encabezada por familiares, amigos y colectivos como Consorcio Oaxaca y Sol Rojo, avanzó con paso firme por las calles de la ciudad.
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Las consignas resonaban en el aire: “Viva se la llevaron, viva la queremos”. Cada palabra era un grito desesperado contra la impunidad y el olvido.
Al llegar al Palacio de Gobierno, la multitud se detuvo frente a las puertas del poder, donde la madre de Sandra, con voz entrecortada pero llena de determinación, tomó el micrófono.
“Hoy, como cada día que pasa, cada minuto te sigo buscando”, comenzó diciendo, con lágrimas que no lograban opacar su fuerza.
“Es un dolor inmenso, la incertidumbre me arrastra, pero mi amor por ti es más fuerte. Nadie debería vivir este infierno, ninguna madre debería sufrir por la desaparición de un hijo.
”No me rendiré, hija, no descansaré hasta que los responsables paguen por este crimen. No voy a callar porque tú eres más que un número, porque eres mi hija, y mi vida no tiene sentido sin ti”.
Sus palabras, cargadas de dolor y valentía, conmovieron a todas las personas que le escuchaban, aunque no sabemos si logró conmover a quienes gobiernan.
La madre de Sandra no solo hablaba por su hija, sino por todas las familias que han sufrido la desaparición de un ser querido en Oaxaca, un estado donde la justicia parece ser un privilegio y no un derecho.
Jessica Sánchez, representante de Consorcio Oaxaca, también tomó la palabra.
Destacó la importancia de la unión entre colectivos como Sol Rojo y Consorcio, cuya experiencia en la organización de marchas y en la lucha por los derechos humanos ha sido fundamental para brindar apoyo a las familias de las víctimas.
Sin embargo, también denunció las amenazas que han recibido tanto ella como la familia de Sandra.
“Nos siguen, nos vigilan, nos amenazan”, dijo con voz firme. “Pero no vamos a detenernos. Seguiremos luchando hasta encontrar a Sandra y hasta que haya justicia”.
La situación en Oaxaca bajo el gobierno de Salomón Jara dista mucho de ser la “primavera” que prometió.
Para muchos, su administración ha sido un eterno invierno, marcado por la violencia, la impunidad y el desdén hacia las demandas de la ciudadanía.
Las desapariciones forzadas, especialmente de mujeres activistas, se han convertido en un problema recurrente, y las autoridades parecen más interesadas en archivar los casos que en resolverlos.
La marcha del 4 de marzo no fue solo una exigencia de justicia para Sandra Domínguez, sino un llamado de atención a todo el país.
Oaxaca vive sumido en una crisis de derechos humanos que no puede seguir siendo ignorada. Las palabras de la madre de Sandra resonaron como un eco en la conciencia de todos: “Es momento de abrir los ojos”.
Mientras la multitud se dispersaba, las consignas seguían flotando en el aire, como un recordatorio de que la lucha por Sandra y por todas las víctimas de desaparición forzada en Oaxaca no terminará hasta que haya justicia.
Y aunque el invierno de Salomón Jara parece no tener fin, la esperanza de las familias y los colectivos sigue viva, como una llama que no se apaga.
