Dice Diego Pablo Simeone cuando habla de Ángel Correa que en sus acelerones desordenados hay un punto de luz.
Correa deslizó un toque suave con el interior de su bota derecha que entró tras rozar en la base del poste.
Correa conducía con la cabeza gacha hasta que intuyó que el resbalón de Mascherano le plantaba cara a cara con Ter Stegen.
El club y el técnico estuvieron de acuerdo en la permanencia de Correa en el club.
El rival era el Barça y el punto mantiene a su equipo en esa dinámica que le inflama a la hora de competir.
Fuente: http://elpais.com/deportes/2016/09/22/actualidad/1474543014_775968.html
