Los hombres que dirigen la política errática en México hoy día –Peña, Salinas, Osorio Chong, Meade, Nuño, Vidergaray–, sus asesores y paniaguados, deberían meditar en ese momento y en esas palabras.
Los agravios, en lugar de satisfacerse, se acumulan y crecen; la clase gobernante sigue creyendo que todo mundo se equivoca y lo cierto es que todo mundo tiene razón; en Veracruz y en Michoacán, en el sureste y en el norte, la gente reclama y está harta.
Algunos tal vez entendieron, ya tarde, al pie de la guillotina.
La marginación y la pobreza aumentan; no es necesario ser un experto economista para llegar a esa conclusión, basta ir a cualquier lado donde la gente se reúna para percibir la pobreza y sentir la angustia de quienes carecen de seguridad para su futuro.
Todo mundo, excepto ellos mismos, coinciden en que el país pasa por una crisis que rebasa todo límite, el barco se les hunde; muchos, en todos los sectores sociales, a todo lo ancho y largo del país, tienen uno o muchos motivos de queja.
Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2016/03/07/opinion/018a2pol
