Ayer le comentaba aquí de dos regalitos de Navidad, al menos, que podría hacer Donald Trump a nuestro país.
Primero, porque no estaríamos derrochando cientos de miles de millones de pesos de manera tan inútil.
Así, lo que hasta ahora sólo se contabiliza con números rojos, con pérdidas por donde se quiera verlo, podría convertirse en ganancias.
En todos los estados gringos donde se ha legalizado y -muy importante- regulado el cultivo y tráfico del cáñamo índigo, se ha registrado un impresionante desarrollo económico, así como ingreso a las arcas públicas por vía de impuestos.
Cientos de miles o quizá millones, de mexicanos pasarán de la noche a la mañana de ser posibles delincuentes, tan sólo por quemarle las patas a Judas, a ciudadanos consumidores, tal como los que se toman una cervecita o un chupe de vez en cuando.
El negocio de los cárteles no se va a terminar de la noche a la mañana.
Pero sigue siendo buen negocio exportar mota y, sobre todo, heroína.
Aunque Trump cierre la frontera, no podrá evitar el lucrativo tráfico de drogas.
Así que habrá que aprovechar para legalizar y regular, de una buena vez, los derivados del opio.
