La fórmula consiste en que lo que se firme en Cuba se convierta en un acuerdo especial para garantizar su inclusión en el ordenamiento jurídico colombiano.
Las FARC aceptan al Congreso como instancia legítima para que el llamado Acuerdo de La Habana se convierta en Acuerdo Especial a la luz del DIH y posteriormente en artículo transitorio de nuestra Constitución.
Natural que las FARC teman el incumplimiento del Estado aunque más deberíamos temer nosotros el de la guerrilla.
La ruta para el adiós a las armas también debe romper con la corrupción y la convergencia con el conflicto y poner fin al lenguaje altisonante y los gritos de baranda como los que en twitter amenazan a quienes apoyan la paz con un balazo de la resistencia.
No es la primera vez en Colombia que nos acogemos a una fórmula como la planteada.
Fuente: http://elpais.com/internacional/2016/05/13/colombia/1463161803_154093.html
