Se trata de crear mecanismos compensatorios, soslayando, cuando no, huir de la responsabilidad ciudadana de participar en la vida política y social.
El pensamiento positivo, considerado en la actualidad el punto de llegada del nihilismo, se impone en todos los aspectos de la vida.
Por tanto, usted no tiene derecho a protestar, indignarse, pedir explicaciones por la corrupción, demandar derechos, mejor sanidad, educación.
Si la realidad es conflictiva, mejor excluirla de nuestro campo de condiciones.
Todo ello recubierto de pragmatismo y una nueva manera de pensar, consistente en tener exclusivamente pensamientos positivos.
Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2016/02/28/opinion/018a1mun
