Con el Wolfsburgo achicado ante la jerarquía de su adversario, concediéndole un trato aristocrático, el Madrid no disimuló su escudo.
Cuando menos se esperaba resulta que el Madrid se ha metido un jaleo considerable.
Bale era la vía del Madrid, pero en el segundo acto el coro se olvidó más de la cuenta del británico.
En una noche de pesadilla se fue de Wolfsburgo, una ciudad sobre ruedas donde el fútbol apenas tiene leyendas, con un susto de aúpa.
Quizá la encuentre en el Bernabéu, porque pese al traspié la diferencia entre ambos conjuntos es muy superior al 2-0.
Fuente: http://deportes.elpais.com/deportes/2016/04/06/champions/1459976508_037169.html
