No hubo récord del Madrid, frenado por un Villarreal que toreó el primer tiempo y luego resistió como pudo el embiste total de los blancos.
Tan imprevisto es a veces el fútbol que hasta una superpotencia como el Madrid tiene tachas de parvulario.
Se blindó el Villarreal con un triángulo en el eje central —Bruno, Dos Santos y Trigueros— y dos extremos —Castillejo y Cheryshev—.
Por las bravas, con Ramos como delantero casi perenne, el Madrid se volcó hasta el final.
La tormenta no se demoró un segundo y desde que se levantó el segundo telón, acorraló al Villarreal, emboscado en el rancho de Asenjo.
Fuente: http://elpais.com/deportes/2016/09/21/actualidad/1474483647_617946.html
