Porque en todo este proceso hay víctimas visibles, e invisibles, que Trump también se llevó.
Lo único que de verdad importa y satura mentes, periódicos y tendencias es que nada parece dañar el fenómeno Trump.
Y así, observando el mundo a través de la lente de la desolación Trump, ya casi nada tiene importancia.
Mientras, Trump representa una rebelión que se ha desarrollado en las redes sociales.
Tras el empate técnico en los sondeos entre Hillary Clinton y Donald Trump, se ha desatado un huracán de emociones y un vuelco político que está dejándonos sin referentes para analizar los últimos acontecimientos.
Fuente: http://elpais.com/internacional/2016/09/11/actualidad/1473625742_355829.html
