El gran activo de la fundación, el nombre Clinton, puede acabar siendo su ruina.
Correos electrónicos publicados en las últimas semanas demuestran que donantes de la Fundación Clinton buscaron un trato de favor cuando ella era secretaria de Estado.
La fundación anunció la semana pasada que, si Clinton es presidenta, dejará de aceptar donativos de Gobiernos y empresas extranjeras.
Alguien pide un favor, nunca directamente a Clinton, sino a Abedin, y esta da largas o lo niega.
Pero la relación entre la demócrata Hillary Clinton y algunos donantes de la organización filantrópica que lleva el apellido familiar puede dañarla en la campaña para las elecciones presidenciales de noviembre.
Fuente: http://elpais.com/internacional/2016/08/23/estados_unidos/1471979987_211806.html
