«Aunque ha habido algo de caza regulada de lobos para controlar su número, la presión humana en otras reservas naturales es mayor, y por eso tenemos mayor presencia de lobos en Chernóbil», resume.
ampliar foto Un alce nada en la reserva de Polesia, cerca de Chernóbil.
Hoy, gracias a la desaparición del ser humano, hay más grandes mamíferos en la zona que antes de la tragedia atómica.
Y añade: «Este es un ejemplo notable de cómo afecta la presencia humana y su uso del entorno: su desaparición en la zona de Chernóbil ha permitido prosperar a los animales».
«Aunque creemos que la radiación no afecta a las poblaciones de animales, estamos interesados en efectos más sutiles sobre los individuos», aclara Smith.
Fuente: http://elpais.com/elpais/2015/10/04/ciencia/1443960575_316922.html
