Después de casi cuatro años de conversaciones, el último empujón al proceso se dio en seis días.
No se logró, pero el 23 de junio se acordó el cese al fuego bilateral, el fin de una macabra guerra de 52 años.
En el proceso de paz de Colombia todo lo importante parece suceder un día 23.
A última hora del día, en una de las casas de protocolo del Laguito, el complejo de mansiones de la época del dictador Fulgencio Batista donde se han alojado las delegaciones estos cuatro años, apareció sonriente Timochenko.
Gobierno y FARC nunca han conseguido –ni querido- entablar una relación de amistad que diese pie a una cercanía más humana entre ellos.
Fuente: http://internacional.elpais.com/internacional/2016/08/27/colombia/1472325311_529570.html
