En Cuba llueve sobre mojado: después de más de medio siglo de conflicto con EE UU han negociado con todo tipo de interlocutores.
Inevitables los tanteos iniciales, probablemente el deshielo se ralentizará con nuevas exigencias norteamericanas sobre libertades políticas y democracia.
El subliminal mensaje es este: si termina la liberalización socioeconómica y arranca la confrontación, Trump será el único culpable.
Trump tiene dos opciones: aplicar el posibilismo de Obama o retomar la beligerancia de las anteriores administraciones republicanas.
Populista e impredecible, pero fundamentalmente un hombre de negocios que en el pasado concibió proyectos hoteleros en Cuba, entiende bien ese tipo de argumentos.
Fuente original: Maniobras militares y políticas en Cuba | Internacional | EL PAÍS
