En los periódicos y en la televisión se habló mucho de sus notables esfuerzos para fortalecer nuestra industria sin chimeneas.
No portaba identificación, sólo un librito de poemas, La vida que se va, de Juan Bosco Malo.
La trágica decisión del anciano causó demora en el servicio y agrias protestas por parte de los viajeros.”
Todo lo contrario: era estresante y muy fatigoso, en especial cuando las excursiones llegaban de madrugada o a medianoche.
Guiado por una inexplicable familiaridad, le escribí una carta referente a mi situación y anunciándole mi voluntad de arrojarme al Metro.
Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2015/09/20/opinion/032o1soc
