El viernes fui a la exposición de carteles de Germán Montalvo en la galería de arte del Politécnico en Zacatenco y me detuve ante su Ayotzinapa.
Porque ante los hechos la indignación ha sido mundial y unánime, unánime con excepción de las autoridades que han llevado el caso.
Si cuanto se había aportado para esclarecer la verdad, desde todo punto de vista imaginable, había sido desatendido por estas autoridades, ¿qué clase de personas eran?
Me pregunté qué diferenciaba a estas autoridades del resto de los seres vivientes que, por decir lo menos, mostraban inquietud frente a la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa y exigían una respuesta fidedigna y justa.
Entonces me pregunté a qué podía deberse que estas autoridades fueran capaces de no responder al clamor no sólo general sino racional y emocional que, con la razón y con el corazón de su lado, les exigía respuesta.
Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2015/09/13/opinion/a03a1cul
