Ahora, en su vuelo de regreso por la negrura atlántica, tal vez duerma por momentos.
Tal vez un sector de los católicos se sienta muy satisfecho con la visita.
Claro, por más que hayan tratado de suavizar las jetas (los esfuerzos de Norberto Carrera en este sentido fueron casi conmovedores), de seguro pasaron por momentos incómodos ante la fuerza del discurso papal.
Otro, minúsculo, conformado por reaccionarios nerviosos e irremediables, optó por dar la espalda a un Papa al que consideran casi comunista.
¿Fue útil y provechoso que algunos niños de Morelia hayan recibido el mensaje de no dejarse pisotear por nadie?
Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2016/02/18/opinion/040o1soc
