Pero el problema no es solo Trump (que tiene el mérito de haber concitado la condena de Julio Iglesias y de Hillary Clinton).
El que las encuestas le den, por el momento, la mayor preferencia de votos en el Partido Republicano constata el efecto contagioso del populismo.
Hoy, 12 de octubre, cuando se conmemora la llegada de Colón al continente americano, es un buen momento para celebrar la pujanza hispana en la democracia más poderosa de la tierra.
Una energía que, al contrario de lo que predica el populismo xenófobo de personajes como Donald Trump, no solo no amenaza con destruir Estados Unidos, sino que es garantía de que su historia de sociedad de éxito, libre e integradora perdurará largo tiempo.
Experiencias previas —incluyendo la del propio Trump hace cuatro años— auguran que será una fiebre pasajera, aunque sus secuelas se dejarán sentir en el discurso de rivales más moderados, pero igualmente vulnerables al efecto a corto plazo en los sondeos.
Fuente: http://elpais.com/elpais/2015/10/11/opinion/1444583688_517097.html
