Luego vinieron nuestros hijos y heredaron, en justa correspondencia, esa libertad que nosotros habíamos disfrutado.
Son tiempos preocupantes para la libertad de expresión.
Unas veces exhiben una piel muy fina y otras son como galápagos.
A veces pienso, en estos días en que con tanta facilidad nos batimos el cobre por bobadas, que fui afortunada por ser joven en esos años ochenta en los que se respiraba una especie de celebración de la libertad.
Ellos son Charlie unas veces sí, y otras pues no.
Fuente: http://elpais.com/elpais/2016/02/12/estilo/1455280781_831676.html
