El vecindario de Arzú, el triángulo norte centroamericano, demuestra que la paz puede sufrir sostenidas derrotas.
El proceso de paz salvadoreño fue complejo, difícil, audaz.
En diversos ámbitos la paz permitió que florezcan varios de los notables talentos del pueblo salvadoreño.
Así que la paz sí puede fallar y sí puede ser, para muchos, mala.
En el foro Los beneficios de la paz en Colombia, que tuvo lugar esta semana en el club El Nogal, de Bogotá, el expresidente de Guatemala Álvaro Arzú dijo no conocer una paz mala (“conozco malas guerras, pero no conozco una paz mala”).
Fuente: http://elpais.com/internacional/2016/09/09/actualidad/1473456452_653291.html
