Pero cuando están parece que no importan en un mundo el que lo fundamental es hacerse notar, no hacerlo bien.
Escondidos en algunos rincones de la ciudad, siempre presentes pero sin llamar la atención, hay pequeños y modestos restaurantes que cumplen la función de hacer de la comida un placer sin fuegos artificiales ni alboroto.
Por ejemplo: Bogotá es una casa de comidas en el número 20 de la calle de Belén, en Chueca.
Son un poco más caros, pero cosas como el huevo de oca con jamón de pato merecen la pena.
Y todo por precios que van de los 3,5 a los cinco euros la ración.
Fuente: http://elpais.com/ccaa/2016/03/13/madrid/1457890037_063584.html
