Existe un temor casi generalizado sobre Cunha, que puede ser parte de su fuerza y del miedo a sus posibles chantajes.
Cunha sería uno más de los que se han aprovechado de un festín organizado por otros más responsables que él.
Junto con la opinión pública, quien menos teme hoy a Cunha (y quizás la única institución ante la que él manifieste temor) sea a la Justicia.
Es la sociedad, mucho más que los políticos del Gobierno o de la oposición, la que con mayor fuerza condena la figura de Cunha, como puede verse en las redes sociales.
Es la sociedad la única que no teme a Cunha, quizás porque sabe que él es solo una ficha secundaria en un juego de ajedrez en el que el rey y la reina son las figuras claves.
Fuente: http://elpais.com/internacional/2015/10/06/actualidad/1444086284_373236.html
