Cojan un calendario, señalen una semana del año y seguro que encontrarán alguna ciudad del planeta donde se celebre una feria de arte.
La calidad de una feria la proporciona las galerías que acuden y ha tratado de atraer a marchantes de nivel alto.
Además ha entendido que más allá de un espacio de venta, la feria ArtBo puede servir para ayudar a reconstruir el proceso de identidad cultural de un país.
Cualquier país del mundo que vive un periodo de bonanza, ya sea corta o larga, asocia esa prosperidad a la creación de un espacio de este tipo.
Todo sin la desigual competencia de los escualos del arte, que tendrán que cazar en otras aguas.
Fuente: http://elpais.com/cultura/2015/10/02/actualidad/1443812741_261853.html
