L as elecciones del pasado domingo en Portugal han supuesto el primer respaldo popular en Europa a la receta ortodoxa para combatir la crisis económica.
El problema de Passos Coelho es que esa mayoría de izquierdas que no va a gobernar sea suficiente para impedir que lo haga él.
Según Passos Coelho, el país no se lo podía permitir.
La dureza de las medidas hacía difícil pronosticar un triunfo para la coalición de centroderecha que gobernaba el país.
Para dar la vuelta a los sondeos y lograr el 38,5%, el centrista Passos Coelho hizo una campaña sobria, basada en el mensaje de que lo peor del ajuste había pasado pero que era arriesgado cambiar.
Fuente: http://elpais.com/elpais/2015/10/05/opinion/1444067325_143365.html
