No fue ocurrencia de dos geógrafos franceses designar al oso polar como animal geopolítico.
En tal Consejo saben que lo que sea malo para el oso lo será para el resto del planeta.
Resulta más que simbólico plantear que no habrá democracia viable si no se escucha a los pueblos y a la naturaleza.
Y no obstante pervive en los territorios indígenas de América y en los pueblos originarios del Ártico.
No importa que alguien la haga moda o demagogia, a nadie le hace daño considerar imaginable un equilibrio con los otros seres.
Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2015/10/12/opinion/a08a1cul
