Los brasileños están abrumados ante tantas noticias negativas acumuladas.
Los políticos también mueren, los Gobiernos pasan, y Brasil y la bella ciudad de Río seguirán inspirando sueños de belleza y calor humano alrededor del mundo.
¿Quizá Brasil está necesitando de algún exorcista que expulse de una vez a los demonios que parecen haberse adueñado de este gran país?
Mejor llamar a algún buen orixá [divinidad de la umbanda, religión afrobasileña] para que bendiga a Brasil y pueda cuanto antes volver a tener el sosiego que sus gentes merecen.
Ven la imagen del Brasil -que se soñó grande, un jugador importante en el ajedrez del poder mundial- y de la ciudad maravillosa de Río ofuscadas hoy por la sombra de la nueva tragedia.
Fuente: http://elpais.com/internacional/2016/04/22/actualidad/1461281935_753696.html
