Dirimiría los litigios, en lugar de otros mecanismos de arbitraje privado, como se acaricia en EE UU.
Ahora solo habrá que procurar, además, que todas las autoridades vigilen estrechamente el cumplimiento estricto de normas y estándares.
En la hipótesis policial de la historia, según la que los alemanes de Volkswagen, torpes, hubiesen caído en una trampa.
En una burda trampa para perjudicar a la industria automovilística europea en beneficio de la, siempre super-mimada, norteamericana.
Es una ignominia que aún hoy sea verdad social el viejo aforismo: hecha la ley, hecha la trampa.
Fuente: http://elpais.com/economia/2015/09/30/actualidad/1443646229_724708.html
