Lo que la actual reforma educativa se propone es desmontar una estructura de poder sindical que se gestó a lo largo de siete décadas y que terminó por invadir todas las esferas de la dirección educativa.
“En todos los casos», dice la reforma constitucional, «se respetarán los derechos constitucionales de los trabajadores de la educación”.
La oposición más ruidosa a la reforma educativa la ha protagonizado la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) que es, en realidad, una fracción del SNTE que se autonombra “democrática”.
Pero no cualquier entidad privada: hablamos del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), probablemente el sindicato más grande de América Latina, con casi 1,5 millones de miembros.
La reforma, no obstante, avanza en el plano de las evaluaciones y en otros aspectosEse acuerdo fue desastroso para el país.
Fuente: http://elpais.com/internacional/2016/06/30/mexico/1467244546_011823.html
